Mi sentimiento con esta celebración es contrapuesto. Por una lado reconozco la labor emprendida por la mujer encaminada a la consecución de la igualdad con el hombre en la sociedad; pero por otro lado, me lamento de que algo así sea necesario y que se celebre, porque no hace más que hacer evidente que todavía la igualdad de papeles en esta sociedad que alimentamos no se ha conseguido.
Queda mucho por andar, pero entre todos, hombres y mujeres, tenemos que caminar juntos hacia la misma meta, donde olvidemos la celebración de este día porque lo habitual sea no pensar que contrato a una mujer o a un hombre, sino que contrato al mejor aspirante al puesto de trabajo.



