Nosotros lo tenemos fácil. La sed no es un problema cuando se trata de saciarla con agua, porque el agua, con un simple gesto automático aparece siempre que la necesitamos. El agua nos acompaña con naturalidad propia del primer mundo, y sólo cuando por causa de avería en el suministro no la tenemos, apreciamos lo buena compañera que resulta.



