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Navidad Idiota 2011

Posted by El Perfecto Idiota | Posted in Colaboraciones, Creación, Entre fogones, Inclasificables, Literatura, Música, Navegando, Novela por entregas, Opinión | Posted on 21-12-2011

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Mi amigo Dimitri

Posted by El Perfecto Idiota | Posted in Inclasificables | Posted on 18-11-2009

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La apertura de fronteras, el mundo global, el abaratamiento de los costes de viajar han hecho posible que haya conocido a personas de muy diversos lugares del mundo. En mi primera juventud nunca pude imaginar que, con tanta facilidad, mi relación con gente de tantos países hubiera sido posible. No lo imaginé porque, entre otras cosas, nunca tuve la intención de tenerla. Nunca me interesó la gente de otros países salvo los hindúes, que son los apaches de la India. Teníamos una familia vecina que eran oriundos de Mumbai (que es el Bombay de toda la vida) dedicados a la importación en España de una marca de ginebra. Siempre fui un chico apocado, pelín tímido y de pocas palabras. En resumidas cuentas, un tonto de manual. Ahora, por aquello de hiperbolizar mi condición me he hecho llamar El Perfecto Idiota, pero la cosa, como antaño, sigue dura, o sea, que no doy más, que para todo tengo que preguntar, que siempre necesito consejo, que yo solito no sé hacer ni la o con un canuto, y mira que me dicen que hacer eso es muy fácil. Es que no sé cómo colocar el canuto, que si para arriba, que si horizontal, que si me lo fumo, que si me caigo encima y tengo que ir al médico, en fin, que no tengo arreglo…

El mostrador

Posted by El Perfecto Idiota | Posted in Inclasificables | Posted on 11-11-2009

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Estas líneas no abordan bares de mala muerte donde la gente se acode a ver pasar las horas del día, donde se pasen los lunes al sol al compás del Veterano. Esta breve historia es sobre una chica que he conocido, canela fina, especias del oriente de Marco Polo, manjar de dioses.

Esta ninfa va con el mostrador siempre puesto. Perfectas condiciones para pasar revista, eternamente impoluto y en buena forma, a disposición de la superioridad militar a tempranas horas de la mañana. Toque de diana y gravedad inexistente, naturaleza contrariada. No sé cómo lo hace, pero lo consigue día a día. El peso cambió de sentido y se olvidó de apuntar hacia el suelo. Siempre hacia arriba. Siempre hacia delante. Zapadores en la vanguardia de la formación abriendo camino a las tropas confiadas.

Mi amiga absorbe miradas de jóvenes y viejos. Es un imán por donde pasa y no exagero. Soy notario que da fe.

Mi amiga tiene dos razones para ir triunfando por la vida. Razones de peso, a kilo y medio por lo menos, con m de melón de Benamejí, que también lleva m pero en medio.

Tengo un amigo medio tonto hipnotizado, que no separa sus ojos de las redondeces. Siempre comenta las novedades de la moda, que si hoy dejas tres cuartos, que si medias, que si enteras. Eso es lo que él quisiera, la muestra entera lista para la acción.

Mi amiga tiene dos tetas como dos carretas y yo hago esfuerzos ímprobos por recordar su cara, que se nubla en mi débil memoria de idiota. Ahora la recuerdo, creo que tiene los ojos castaños, pero no podría asegurarlo. Voluptuosas razones de peso.

La cueva del chino

Posted by El Perfecto Idiota | Posted in Inclasificables | Posted on 09-11-2009

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Lo mismo que voy a echar la quiniela, voy a la farmacia por frenadol o entro en la cueva del chino. El chino kudeiro tiene un local que es la caña, creo que ha ido uniendo locales adentrándose en las entrañas de los edificios hasta conseguir una superficie nada despreciable que ha convertido en un auténtico laberinto. Tiene de todo, hasta medicinas en la trastienda y sala de masajes a cinco euros, lujo oriental de la China de los emperadores, trabajos finos. El local es tan grande que tiene escaparate en siete calles. ¿Que no? Que sí.

Lo que quieras lo tienes allí dentro, desde herramientas para electricistas, para albañiles o para fontaneros, hasta papanoeles escaladores de dudoso gusto. Productos para todo el año y material de temporada. Es que tienen de todo, los jodidos, hasta una sección de maquillajes de los que usan en la meca del cine, todo bueno, bonito y barato. Made in P.R.C., como casi todo lo que se fabrica y llega a nuestras manos. Ahora están en plena campaña navideña y la oferta de bolas, espumillones, portales de Belén, papanoeles y todo tipo de complementos tintados de rojo es impresionante. Esta mañana una compañera del trabajo estaba mirando por si se compraba unas zapatillas de Papá Noël, le hace ilusión tenerlas rojas y llevar los pies calentitos, dice que así se las pone a juego con su pijama de Mamá Noël, que está a punto de sacar del armario. Tiene que estar para comérsela. Todo un lujo de oferta. Lo que pienses, allí lo tienes.

Que levante la mano quien no haya comprado alguna vez en un chino de barrio. No veo ninguna levantada. Lo suponía. Todos hemos sucumbido a las orientales mercaderías.

Desde luego no podemos negar que los chinos son trabajadores infatigables, muchos de estos locales no cierran ni domingos, ni festivos, ni fiestas de guardar. Ahí están cada día con esos ojos siempre sonrientes, pendientes del negocio que les ha permitido salir corriendo de esa China tan próspera, tan comunista y tan progre, que crece por el efecto indudable del capitalismo global. Si tanto crece la economía China, ¿qué hacen saliendo sus habitantes a países donde en lugar de crecer decrecemos? Algo tendrá que ver la libertad, o mejor dicho, la ausencia de ella en su lugar de origen.

Muy anteriores a estos supermercados de todo lo imaginable son los restaurantes chinos que tanto han proliferado en todo nuestro país, aunque de esos y de su comida teclearemos otro día. El peor en que he comido, en Palencia, una noche de domingo, nos pusieron platos de plástico. No dábamos crédito a mil kilómetros de distancia.

De momento quedémonos con el espíritu emprendedor de los ciudadanos chinos que viven fuera de China y con toda esa montaña de papanoeles escaladores para hacer una pira con ellos la noche del 24 de diciembre.

La quiniela

Posted by El Perfecto Idiota | Posted in Inclasificables | Posted on 05-11-2009

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Soy aficionado a perder. Sí, le he cogido el gusto. Perder a la lotería es una afición muy extendida y yo he caído también. Tengo una amiga que es adicta a Euromillones, todas las semanas se juega parte del sueldo en boletos internacionales. Yo creo que prefiere que nadie gane para ver cómo se va acumulando el bote para la semana siguiente. Creo que está tan convencida de que nunca va a ganar que hasta ha prometido regalar motos a la mitad de los compañeros de trabajo. Vive por ver la cifra del bote cada semana más alta, a doce euros las seis columnas. No falla ninguna semana. Nunca le toca. Lo mejor es cómo elige los números. Según nos ha contado tiene un método matemático basado en el número de personas que visten de uniforme en el bar donde desayuna cada mañana. Si la mayoría son policías locales aplica un algoritmo, si son del supermercado aplica otro distinto, y si son de la empresa de limpieza aplica otro algoritmo con control realimentado. Creo que está perdiendo la cabeza con tanto número, tanta estrella y tantas ganas de no ganar. Mi amiga es ludópata y yo soy idiota, como reza el nombre de este teatro.

Empezaba mentando mi afición a perder en los juegos de azar, estoy acostumbrado. Cada semana me gasto las perras en jugar a Euromillones, al cupón, a la lotería nacional, arrastrado por mi amiga ludópata con el mismo éxito que ella, o sea, con ninguno.

Ahora bien, no les digo nada del placer que me produce jugar a la quiniela. Es que el simple hecho de ir por el boleto ya me hace estar nervioso. Pensar en el momento de repasar los encuentros y las clasificaciones antes de enfrentarme a la combinación que me puede hacer ganar es una experiencia religiosa que supero con temblores en las piernas. Echo tres columnas, uno con cincuenta. Cuando cojo el boli me atavío de varios amuletos que me cuelgo de las orejas y hago ejercicios de respiración antes de decidirme por la apuesta. 1, 2, X, 2, 1. Esta vez seguro que sí, me digo para animarme con la sexta casilla. Cuando termino el pleno al quince soy como un dios, tengo en mis manos un futuro prometedor. Paseando voy a la lotera a sellar mi boleto sin caber en mí de gozo. ¡Qué sensaciones, qué pálpitos, qué éxtasis! Ésta es la mía, pienso una semana y la siguiente, y la anterior, y la próxima seguro que lo vuelvo a pensar. Cuando salgo de la administración de loterías es que soy un hombre distinto, llevo en mis manos combinaciones únicas de triunfador. Y así es, triunfo disfrutando del placer que me produce jugar a la quiniela, porque ni acierto trece, ni doce, ni once, ni siquiera diez, como mucho seis en cada columna. Y ahí sigo, jugando a la quiniela y pensando en la próxima jornada, deseando que la liga no termine nunca. Real Madrid Barcelona 2.

Bienvenidos a El Perfecto Idiota.com

Posted by El Perfecto Idiota | Posted in Creación, Inclasificables, Literatura, Música, Opinión | Posted on 14-10-2009

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Bienvenidos a El Perfecto Idiota.com, una página que nace con el único objetivo de servir de “almacén – escaparate” de las ocurrencias de su creador, sin más ánimo que ser leída por algunos amigos y sin más pretensiones que recibir algún comentario de sus lectores, si es que llega a tenerlos alguna vez. Dicen que en Internet el crecimiento de los visitantes de una página es geométrico, es decir, que a cada paso de crecimiento, éste se multiplica por un número fijo. Si los visitantes de este sitio tienen que verse sometidos a una progresión geométrica, sólo pido que no sea de razón la unidad o menor que uno, porque entonces me quedo más sólo que la una, valga la redundancia de dicha razón.

No sé con qué frecuencia podré escribir y no sé de qué, pero lo que escriba lo haré desde la absoluta libertad de teclear lo que me dé la gana, abriéndolo siempre a la crítica de cualquier lector.

El título de este blog pone la venda antes de la herida, estoy seguro que alguno alguna vez pensará que soy un auténtico idiota, pues sí, mire usted, qué le voy a hacer. No podrá decir nadie que no lo avisé desde el principio.

Así que, afectado de la perfecta idiocia, cojo los trastos de matar.

Que Dios reparta suerte…