Edición de Círculo de Lectores, 2009.
Gomorra es la descripción abierta de la trama mafiosa que impregna cada latido de la vida de Nápoles y sus alrededores. Roberto Saviano hace una arriesgada apuesta poniendo sobre la mesa los entresijos de la Camorra, los nombres, los hechos y sus opiniones. La publicación en 2006 de su obra le ha valido las amenazas por parte de los clanes mafiosos e ir escoltado desde entonces. Valiente paso dado por el escritor brindándonos la posibilidad de acercarnos a esa realidad patente en cada lugar del mundo, en mayor o menor escala, y ante la que normalmente se vuelve la vista hacia otro lado.

La narración no censura situaciones vividas por el autor y las trata con el realismo propio de su prosa.
“Cuando uno muere no sale a la luz nada excepto el miedo. Todos, o casi todos, repiten la misma frase banal, sencilla, inmediata: «No quiero morir» […] Después de haber visto decenas de personas asesinadas, manchadas de su propia sangre mezclada con la suciedad, desprendiendo olores nauseabundos, miradas con curiosidad o indiferencia profesional, evitadas como residuos peligrosos o comentadas con gritos convulsos, he llegado a una sola conclusión, una idea tan elemental que raya en la idiotez: la muerte da asco.”
La economía de Nápoles está tan dominada por los clanes camorristas que se cree que la mitad de los negocios de la ciudad están respaldados por la mafia.
“El Sistema también había conseguido transformar la clásica extorsión y las dinámicas de la usura. Se dieron cuenta de que los comerciantes necesitaban liquidez y de que la política de los bancos era cada vez más rígida, y se inmiscuyeron en la relación entre proveedores y vendedores. […] El efectivo lo ofrece el clan con un tipo de interés del 10% por término medio. De este modo, se crea automáticamente una relación mercantil de hecho entre el comerciante comprador, el vendedor y el financiador oculto, es decir, los clanes. Los beneficios de los clanes se reparten al 50%, pero puede suceder que el endeudamiento haga ingresar porcentajes cada vez mayores en las arcas del clan y que al final el comerciante se convierta en un simple testaferro que percibe un sueldo mensual. Los clanes no son como los bancos, que se cobran las deudas arramblando con todo; ellos explotan los bienes dejando que trabajen en ellos las personas con experiencia que han perdido su propiedad. A juzgar por las declaraciones de un arrepentido en la investigación de la DDA – Dirección de Distrito Antimafia - de 2004, la camora domina el 50% de las tiendas de Nápoles”.
El simple hecho de vivir en Nápoles te expone sin excesivas casualidades al riesgo de morir:
“Annalisa Durante murió en Forcella el 27 de marzo de 2004, víctima de un fuego cruzado, a los catorce años. Catorce años. Catorce años. Repetírselo es como pasarse por la espalda una esponja empapada de agua helada. Estuve en el funeral de Annalisa Durante. […] Esa noche cálida, tal vez la primera noche cálida de verdad de esa estación terriblemente lluviosa, Annalisa había decidido pasarla ante el portal del edificio donde vivía una amiga. […] Annalisa se ha convertido en símbolo trágico porque la tragedia se ha producido en su aspecto más terrible y consustancial: el asesinato. Sin embargo, aquí no hay un instante en que el oficio de vivir no parezca una condena a cadena perpetua, una pena que hay que descontar a lo largo de una existencia primitiva, idéntica, veloz, feroz. Annalisa es culpable de haber nacido en Nápoles. Ni más ni menos. Mientras el ataúd es sacado a hombros, la compañera de banco deja sonar su móvil. Suena sobre el féretro: es el nuevo réquiem. Un sonido continuo, luego musical, repite una suave melodía. Nadie responde.”
Por último, el libro aborda otro aspecto muy importante del desarrollo industrial, como es el tratamiento de los residuos generados en las distintas actividades industriales y su vertido, y cómo la mafia, ofreciendo precios mucho más baratos que los derivados del tratamiento legal de dichas sustancias, es capaz de haber convertido en un basurero gran parte de la superficie del sur de Italia.
“Los campos de las provincias de Nápoles y de Caserta son auténticos mapamundis de basura, papeles de tornasol de la producción industrial italiana. […] De norte a sur, los clanes consiguen drenar de todo. […] El mecanismo del vertido ilícito parte de empresarios de grandes compañías, o incluso de pequeñas, que quieren eliminar a precios irrisorios sus residuos, el material de desecho del que ya no es posible extraer nada sin coste alguno. […] existen dos clases de productores de residuos. Por una parte, los que no tienen otro objetivo que ahorrar en el precio del servicio, sin que les importe la fiabilidad de las empresas con las que subcontratan la eliminación de sus residuos. Son los que consideran que su responsabilidad termina en el momento en que los barriles de veneno salen del perímetro de sus empresas. Y luego están los directamente implicados en las operaciones ilegales, que se encargan ellos mismos de eliminar sus residuos de manera ilícita. […] Las investigaciones señalaron que sólo en la región de Nápoles, de dieciocho empresas de recogida de residuos, quince están directamente ligadas a los clanes camorristas.”
¿Y mientras todo esto pasaba, dónde estaba la vigilancia del Estado italiano?
Después de estos extractos del libro, espero animar a su lectura. Yo la recomiendo para saber algo más sobre la Camorra. Sabed que está editado por Random House Mondadori, S.A. y que existe edición de bolsillo.
