Volvemos con una nueva colaboración para el blog. De quien escribe diré que no sé si fue antes jefe o amigo. Quizás la cosa se fue desarrollando paralelamente y ahora me surge la duda. Jorge Robles es persona que me merece el mayor respeto. Hombre justo, inteligente, cabal, marido y padre, deportista, amante del conejo saltarín y del pollo en pepitoria, amigo de sus amigos y preocupado por los que le rodeamos. Buen jefe porque lo es, al margen del inevitable peloteo de rigor, sabe dirigir con ejemplar mano izquierda a cuantos tiene a su cargo, que no son pocos, ni fáciles.
Y de lo que nos brinda diré que es una carta abierta a Mariano Rajoy. Quizás contento con la victoria de las pasadas elecciones, pero exigente y crítico con quien ahora toma el timón de la nave. Esta reflexión se escribió a mediodía del día 20 de noviembre, por lo que no debe atenderse a los tiempos verbales, ni al número 191.
Mariano, por fin has llegado. Debes saber que te vamos a dejar tranquilo muy pocos días para que celebres tu tan ansiada presidencia. Los 191 diputados que has sacado son para transformar con firmeza lo que ha quedado de esta democracia y no para que te sientas el rey del Mambo. Fúmate un puro para celebrarlo, pero sólo uno, a partir de ahí ponte a trabajar que hay mucho por hacer.
Ante todo no queremos más mentiras. Y eso no es sólo negar la crisis, son muchas más cosas. No queremos presupuestos abstractos ni manipulados. No queremos informaciones publicitarias encubriendo realidades más tristes. No queremos facturas guardadas en los cajones ni proveedores llorando por los pasillos para poder cobrar deudas más que vencidas.
Queremos un gobierno de personas capacitadas, personas. Nos da lo mismo su condición, religión, creencias, prácticas sexuales, vestimenta que lleven, raza. Entregadas a la resolución de los problemas de España y con suficiente preparación y capacidad. No queremos que cubras cupos: hombres-mujeres-homosexuales; por regiones; etc.
También te pedimos austeridad. Austeridad no es vender el coche oficial del anterior gobernante por 8.000,00 euros, y comprarse con ello una furgoneta para llevar el correo. Consiste en algo mucho más amplio y riguroso, es todo una forma de vida. Espero que tú en tu casa y en tu despacho vayas apagando las luces innecesarias y reciclando los papeles que no tengan escritos confidenciales. Consiste en gastarse menos de lo que se tiene (hay que ir pagando deuda) y gastárselo en aquello que sea lo más necesario y lo más útil. Por lo tanto esperamos de ti que te quites un montón de gastos superfluos: televisiones públicas, anuncios publicitarios, diputaciones, el senado, reduzcas ayuntamientos, subvenciones que fomentan el clientelismo como los sindicatos y organizaciones empresariales, inversiones inútiles que solo tienen como fin la imitación de otros y el decir “yo también”.
Has dicho que quieres gobernar para todos. ¿Cómo lo vas hacer con los catalanes? Ellos sólo colaboran cobrando, ¿y qué le vas a dar ahora que no hay nada?. Sólo puedes hacerlo mediante el acuerdo con el PSOE, y ellos teniendo dentro al PSC, tan nacionalistas como los demás, poco te ayudarán. No tendrás más remedio que optar por la vía de la fortaleza y los mensajes claros: todos los ciudadanos son iguales, todos tienen los mismos derechos, todas las autonomías deben prestar servicios similares y por lo tanto deben recibir dineros similares para cada uno de sus ciudadanos. Con esas premisas se puede ir a todos los rincones de España (bueno, al País Vaso y a Navarra no, allí la cosa es diferente, allí el terrorismo ha propiciado ciudadanos vip, y el cambio de eso lleva mucho más tiempo) y poco te podrán decir: serán los gobiernos autónomos los responsables de cómo se lo gasten y de qué grado de confort transmitan a sus ciudadanos, se lo gastarán como mejor sepan y sus ciudadanos por comparación con otras autonomías sabrán si se lo gastan adecuadamente. Ya está bien de lanzar mensajes estúpidos que dicen que todos los catalanes hacen la declaración conjunta y por eso reciben menos de lo que pagan. Dilo alto y fuerte: se paga por la renta que se gana y se reciben los servicios públicos insaturados que se necesitan. ¿Acaso algunos catalanes por tener más renta y pagar más van a llevar a sus hijos de más de 30 años al colegio para recibir más y hacer gasto? ¿Verdad que no?
Por último, quizá lo más difícil y que sin duda no podrás resolver, pero si al menos poner en marcha, implementar como dicen los modernos: tienes que transformar la mentalidad de una población que está acostumbrada a que le ayuden en todo: le ayudan a llorar al nacer; le ayudan a aprobar unos estudios, como si el aprobado tuviera algo que ver con el conocimiento; lo esperan todo del estado; quieren que se le ayude a vivir y hasta a morir dignamente, cuando para morir solo hay una manera, hacerlo con entereza arrepintiéndose del daño causado y alegrarse de cuanto se haya amado. Tendrás que decir como JFK: no preguntes qué puede hacer por ti el Estado, pregúntate qué puedes hacer tú por España.

Tienes por delante una tarea ciclópea, pero muy interesante, te deseo mucha suerte.
Escrito el domingo 20 de noviembre 2011, a las 12 horas.




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Magnífico escrito, lo mejor que he leido en mucho tiempo
Mi enhorabuena por esta colaboración. La carta resume un sentimiento que entiendo generalizado entre los españolitos de a pie.
Destacaría dos partes.
Una de ellas, la de personas preparadas y capacitadas, sin atender a absurdos cupos como “la parida de la paridad”. Y es que no creo que se sea más o menos capaz por tener o carecer de ciertos “atributos” entre las piernas.
Otra, más difícil si cabe, la de transformar la mentalidad de una población que sólo espera recibir, aunque lo que reciba, como en estos tiempos, no sea más que una patada donde más duela.
Tiempo hacía que no leía ninguna opinión de El Hombre Del Diván. Sepa usted que pese a sus siestas interminables en ese diván de psiquiatra, es bien recibido por estos lares. Coincido con usted, el escrito es bueno.
Miguel Quevedo de Cervantes, bienvenido. Tiene usted apellidos ilustres que rememoran líneas clásicas de la literatura española. Coincido con la parida de la paridad, pero no acabo de entender lo de los atributos entrecomillados. Espero seguir leyéndole por aquí.