Al triste hecho de creerse el hombre araña o superman le han puesto nombre este verano en las Illes Balears: balconing. Balconing no es el gerundio de hacer balcones, balconing es el término con el que se ha dado en llamar a hacer el gilipollas con un balcón como inicio de la escena.
España, como país referencia del turismo mundial durante muchas décadas, siempre ha atraído a un turismo de poder adquisitivo medio de países europeos, muchos de ellos del Reino Unido, que han venido a pasar días de sol y desenfreno desde las costas levantinas, las Baleares, el sur de la península, y hasta las Canarias. Tradicionalmente hasta la llegada del euro, eran turistas atraídos por la menor fuerza de la peseta frente a otras monedas europeas y frente al dólar. Pero llegó el euro y el turismo europeo siguió viniendo. Por otro lado, afortunadamente.
Baleares está convirtiéndose en el decimoséptimo estado federado de Alemania, pero también convive un turista con origen en Reino Unido que año tras año la lía. Y este verano la están liando gorda. Pero gorda, regorda. Estos jóvenes cafres se han dedicado a saltar desde el balcón de su habitación de hotel a la habitación vecina, o incluso a la piscina del establecimiento. Yo no sé si seré una persona muy rara, también fui joven, o lo sigo siendo, 34, pero nunca pensé en emular las hazañas de los superhéroes del cómic. Al personal se le va la pinza siete pueblos.
El alcohol, las drogas, la imprudencia, la poca educación, la irresponsabilidad y la imbecilidad de estos anormales está llenando las urgencias de los hospitales. De momento nos cuestan la pasta, hasta que se les remita la factura por los servicios médicos y la abonen desde sus países de origen. Y más allá del dinero público empleado en paliar los efectos de su atrofiada psique, esos energúmenos ocupan plaza en nuestros atestados hospitales.
Los hoteles se están planteando para la campaña del año próximo sancionar económicamente estas acciones en sus instalaciones. Y digo yo una cosa: ¿hasta ahora no se llamaba a la Municipal para denunciar los hechos y que se aplicase la ley pertinente? ¿Qué capacidad sancionadora tiene un hotel sobre sus clientes? ¿Imponen una ley en un contrato privado? Parece más lógico que, si el balconing se está convirtiendo en un fenómeno sociológico, sean los ayuntamientos implicados los que definan unas ordenanzas municipales de decoro y buena conducta a cumplir en todos los establecimientos hoteleros, y que sean los munipas los que, libretilla y porra en mano, hagan cumplirlas. Y que apliquen el régimen sancionador si hay ocasión para ello.
Para uno de ellos se ha organizado una colecta en su ciudad inglesa de origen al objeto de repatriar el cuasi cadáver. Los pobres padres no podían imaginar que su adorado y pelirrojo James haría una cosa así, tan modosito él, tan calladito, tan puntual al té de las cinco. Y James se creyó superman y dio con su rizo en la frente contra el duro suelo de la realidad paralela a su borrachera. Y James, más allá que acá, se debate entre la vida y la muerte.
Hoy en Twitter me han sugerido que escribiera sobre esto @javier_pastor y @Rebeca_Ll. A la charla se unieron después @BelBelart y @twitty_lali y me comprometí con ellos. De inicio Javier hizo el apunte de que el último accidentado estaba en coma, y yo, idiota sin remedio, ironicé el comentario añadiendo que el inglés en coma, después de ser tan gilipollas, debería dar el salto al punto y final. ¿Y sabéis qué os digo? Que sí, que anormales cafres como estos están mejor criando malvas, se mueven menos y tienen más difícil lo del balconing. Como mucho el nichoning. Cuestión de gerundios.





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A mi esto me recuerda a lo mismo que hacen en Pamplona cuando los San Fermines que se tiran de la fuente esa y ya se han quedado en el sitio unos cuantos. La verdad es que la mezcla de juventud, drogas y alcohol es mala y aqui la muestra.
Para mi el problema mas que el balconin en si es el hecho de que nos convirtamos en la sala de juegos de Europa, es decir, un sitio donde vienen los guiris a hacer el salvaje, a hacer lo que en sus paises no hacen, venir a emborracharse como locos y volverse a sus paises “desfogados”.
Desde luego que si ese es el turismo que se pretende tener prefiero que vivamos de la cria del chipiron tigre.
Hola de nuevo, Alf. Creo que ya estamos convertidos en el lugar de fiesta de Europa. Hace tiempo vi en televisión una noticia de excursiones organizadas dede U.K. al levante español que duraban poco menos que unas horas: cogías en vuelo en London arregladito para la ocasión, aterrizabas en el aeropuerto de Manises, autobús que te crió para las zonas de marcha de Valencia (por decir un ejemplo), borrachera sin freno, vuelta al autobús, vuelo y de vuelta a la pérfida Albión amaneciendo.
Si después de esto no somos la sala de juegos, que venga Dios y lo lea.