Son las seis de la mañana y, aunque todavía es noche cerrada, pronto clareará la mañana en Istán. La noche ha sido, y preferiría que siguiera siendo noche porque el infante está provocando un amanecer demasiado temprano, muy calurosa. No pensamos que no fuese a refrescar algo por aquí arriba, pero así ha sido, una noche muy agradable y silenciosa.
Digo que Propósito de enmienda porque la cosa va de dedos caídos. Y no es porque no quiera, que sí, sino porque de tiempo ando justito. Algunos lectores me llaman la atención: “¿ya no escribes en tu página, no?”, “Claro, como no se escribe en El Perfecto Idiota…”; y es cierto, esta inactividad no gusta, y a mí tampoco. Los deberes se me acumulan y hago colección de temas sobre los que escribir. Llevo un mes de gira los fines de semana, conferencias sobre blogs como ponente en Grazalema, La Alpujarra, Granada e Istán. Siempre es interesante mezclar los asuntos a los que uno se va dedicando por afición y el turismo. Quería haber hecho una croniquilla de cada uno de los viajes, pero, la verdad, no sé si será así o haré una crónica que aglutine todas las salidas. Apuesto por lo último. Tan poco tiempo tengo, que ni puedo dedicar un ratillo a escribir los textos de una página web que me está diseñando mi asesor en materia de imagen corporativa y diseño web. Y tengo que ponerme las pilas también con eso.
Los temas de la actualidad política y de tribunales darían mucho juego, pero se me pasan los días y no consigo exprimir los numerosos motivos que me dan para escribir. Que si Garzón se cree por encima del bien y del mal; que si lo apoyan quienes ahora pretenden ganar lo que perdieron pasándose la ley por el arco del triunfo (de los otros); que si míster president se da de bruces con la realidad que nunca quiso asumir; que si lo llaman de EE.UU., de China o de Berlín; que si tomas medidas o te cambiamos de continente a uno que empiece por a y termine por a y tenga en medio la f de fenecer. En fin, que los hechos han sido numerosos y prometedores, pero el trabajo y el infante me impiden, casi siempre, sentarme un rato a escribir unas breves líneas. Cosas de padre trabajador que a veces no tiene tampoco ganas de seguir delante del ordenador.
Voy a hacer un propósito de enmienda, lo comentaba el otro día con “mi madre de treinta y largos”, tendría que plantearme el objetivo de escribir un articulillo semanal al menos, como Pérez Reverte los sábados en el XL Semanal, por ejemplo, pero sin ánimo de comparaciones, que siempre son odiosas.
Me voy a comer al restaurante El Barón, en Istán, me han dicho que es ir sobre seguro, calidad por definición.
Dicho queda y por escrito mi compromiso, ahora sólo falta demostrar mi palabra y cumplir con mi cita, al menos, una vez a la semana.




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Sabes que esperamos ansiosos tus palabras enriquecidas de adjetivos rebuscados y adverbios propensos a la ironía y a la sorna.
Esperamos las tres cosas: Relatos de tus aventuras y desventuras, tus juicios juiciosos de la realidad y tu promesa semanal.
Abrazotes que rima con… estantería.
Bonito amanecer en Istán y seguramente también en los demás destinos que citas. Espero tus artículos como agua de Mayo, pero sabes… los políticos me tienen aburrida.. me cansan..prefiero naturaleza fresca y viva como el infante. Dichoso él que a su corta edad ya ha podido disfrutar de sitios tan maravillosos.