Libertad de horarios (II)
Escrito por El Perfecto Idiota | Clasificado en Opinión | Escrito el 18-01-2010
Etiquetas: comercio, competencia, Ley Comercio Interior Andalucía, libertad horarios, Vialia
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Acabo de tomarme un chupito de vodka caramelizado y estoy escuchando el concierto para mandolina en do mayor de Vivaldi, RV425, para entonarme y coger impulso. Del vodka caramelizado diré que lo mismo sirve para coger una cogorza que para suavizar la ropa; y del concierto de Vivaldi que quizás os suene el primer movimiento porque han utilizado parte en el último anuncio de Digital+, que es una plataforma televisiva para millonarios y pobres amantes del deporte del balón.
Voy allá. Hoy vamos a volver a tratar el asunto de la libertad de horarios en los comercios. En el mes de noviembre comenté algo relacionado con todo esto en el articulillo que, sin quererlo, fue primera parte de éste que lo sucede ahora. Ayer leí en la prensa que sigue la polémica por la apertura de las tiendas de un centro comercial que se ha instalado en la estación de trenes de Málaga. Pugna el empresario por abrir cuando quiera, laborables, festivos, domingos y fiestas de guardar. Y la autoridad incompetente se ceba en limitar y prohibir, que es como cree que puede dominar mejor al rebaño adormecido. A finales del año pasado el Gobierno autonómico andaluz modificó la Ley de Comercio Interior de Andalucía para adecuarla, o al menos eso pretendía, a la Directiva Europea de Servicios. El hecho es que el Consejo de Defensa de la Competencia de Andalucía calificó con suspenso las modificaciones introducidas. El problema radica en entender lo que significa competencia. Competencia es la situación de rivalidad de empresas distintas en el ofrecimiento o en la demanda de un mismo producto. Generalmente la existencia de esa competencia debe redundar en unas mejores condiciones para el comprador al adquirir el producto, ya sea por hacerse con el producto a menor precio o por adquirir un producto de mejores características a igualdad de precio. Los que ansiamos vivir en un mundo libre, creemos que la mejor forma de que el mercado se regule es por él mismo, es decir, en estado de continua competencia. La intervención de factores ajenos a la esencia de la ley de la oferta y la demanda no hace nada más que poner trabas a la libertad de los comerciantes y de los consumidores.

Aviso de que he cambiado la música a sonatas para violonchelo de Luigi Boccherini. Lo digo por si lo notáis en mi melodiosa concatenación de palabras.
Respecto de los horarios de apertura de los comercios, la ley establece diferencias entre los que se regulan por el régimen general y los que lo hacen con libertad horaria. Si usted quiere comprar pan, un pollo asado, una tarta de merengue, el diario Público, cuarenta litros de gasolina sin plomo, un ramo de violetas para su novia o un cáctus, no se preocupe, seguramente cerca de usted habrá algún establecimiento que se lo ofrezca. Sin embargo, si quiere usted comprarse unos vaqueros Levi’s el domingo porque ha quedado con un bombonazo para tomar café, se jode y postpone la cita para el lunes o se deja de presumir de trasero y se va de cualquier manera. ¿Y esto por qué? ¿Por qué puede abrir una panadería y no un comercio de ropa? ¿Por qué no dejan libertad para que cada comerciante decida si existe demanda de su negocio cada día del año y actúe en consecuencia? ¿Os molesta pasear por el centro de vuestra ciudad el domingo a media mañana y ver abiertas perfumerías, tiendas de ropa, tiendas de souvenirs, funerarias, floristerías o despachos de pan? Si los negocios abren sus puertas será porque haya una demanda del consumidor que lo sostenga.
En estos tiempos de crisis y de colas del paro exageradas habría que replantearse las cosas para incidir en liberar las condiciones del mercado para que sea capaz de absorber el mayor número de trabajadores posible. Estas restricciones, esta intervención del Estado en todo es un lastre difícil de superar. El Estado debería preocuparse de definir unas reglas del juego que arbitraran de forma razonable la relación entre empleador y empleado, de manera que siendo justas para ambos, permitieran un índice de creación de empleo importante. La libertad comienza en la capacidad de pensar y tomar decisiones, así que establecida la base legal que evite la explotación del trabajador, dejemos que el comercio abra cuantas horas pueda, porque será seguro de trabajo para más personas.
Y respecto de esta ciudad de Málaga, capital de la Costa del Sol, emplazamiento turístico por excelencia, ¿por qué no se acoge al punto 1.d del artículo 20 de la ley a través del cual se permite libertad horaria a los comercios de zonas de gran afluencia turística y le hacen ya el corte de mangas definitivo a Griñán & Cía.? Otros que tienen delito son los sindicatos, que se alegran y hacen palmas a que en dicho centro comercial malagueño, Vialia, no se pueda abrir con libertad de horarios. Eso ocurre con el sindicato cecé oó en su facción turística, que en lugar de preocuparse de que haya puestos de trabajo, se preocupan de que los que hay no duren mucho.
Esto de buscarme las habichuelas en el mercado freelance hace que sea lo más alejado de un sindicalista. No me lo toméis a mal. Cuestión de competencia, supongo.


Información Bitacoras.com…
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Parece ser que en Europa casi todos los comercios abren los fines de semana. Si algo funciona en un país y más si es cercano una buena opción sería copiar ese modo de actuación. Lo mismo que en el comercio sucede con la educación, deberíamos coger lo bueno de otros países y aplicarlo en el nuestro, pero claro a nuestros políticos no se les ocurre eso… y en todo caso lo que se les ocurre casi siempre lleva consigo consecuencias no demasiado buenas… y si no que le echen un ojo a la educacion. Corto ya que me aparto del asunto que estamos tratando, y la educación da para escribir muchas páginas.
Eddy lo de la educación va ser un poco difícil…