Las compras
Escrito por El Perfecto Idiota | Clasificado en Opinión | Escrito el 23-12-2009
Etiquetas: compras, dinero B, dinero negro, LCD 40", marisco, navidad, televisión plana
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Ayer estuve engordando el crédito de mi tarjeta Visa mientras mi hijo desde su carrito me miraba sonriente, consciente de que iba haciendo malabarismos con una montaña de bolsas, algunas hasta colgadas de las orejas. Me fundí una pasta gansa imbuido del espíritu consumista de las Navidades, confundido entre paz, amor, portales de Belén y apuntes en mi tarjeta de crédito. Lo único tranquilizador es que el crédito de mi tarjeta siempre tiene respaldo, al menos, de momento.
Es evidente que hay crisis, ¿no?, no hay duda de eso. Las listas de desempleados engordan y tras las comilonas de la Navidad prometen coger algún kilillo más. El crecimiento dice el Presidente que es inminente, creo que se refería al de las colas de paro. La verdad es que yo me mantengo y no puedo quejarme en absoluto, se capea el temporal a base de trincherazos, pases de pecho y mortadela de aceitunas, que es muy sabrosa y rellena bocadillos a bajo precio.
Si no supiésemos que existe una crisis acomodada entre nosotros nadie podría afirmarlo. Los supermercados están a reventar, y las grandes superficies despachan televisiones de cuarenta pulgadas y juguetes como el que vende barras de pan. Sobre las televisiones planas, sus dimensiones y sus compradores tengo teorías contrastadas, pero por la posibilidad de herir la sensibilidad del lector lo dejaré para más adelante, cuando mis esporádicos lectores hayan tomado más confianza. Ya hace tiempo que lo observo, no he esperado a las vísperas navideñas para apostarme tras las cajas de Carreful a ver salir a los contentos compradores. No hay día que vaya a comprar que no vea salir uno o dos carros cargados de tecnología made in Taiwan. Siempre de treinta y siete pulgadas para arriba. Yo tengo una de esas, pero en mi descargo aclaro que ha sido un regalo. No veas la marea de dinero negro que maneja el personal en los bolsillos. Arriba la economía sumergida que produce el llamado dinero B, que es tan negro como el antiguo pero mucho más cursi. Del término dinero B me enteré cuando un amigo se compró el pisillo donde vive, era condición sine qua non para hacer efectiva la compra. Y así se hizo, fajo de billetes y cheque bancario en la cara del notario, que riman. Pura rutina. Yo sigo llamándolo dinero negro, que me parece más acorde con sus características propias para pasar desapercibido. Esto se está desviando…

Retomemos las compras navideñas. Leo en la prensa matutina que la crisis se sienta a la mesa en Nochebuena como uno más de la familia. Que nada de carabineros coloraditos. Que nada de langosta. Que nada de cigalas frescas. Que nada de bogavante. Que nada de cordero ni de gulas. La única gula de estas Navidades será con pechuga de pollo a la plancha y unas hojillas de lechuga como poderosa guarnición que acompaña. Los alegres comensales se las prometían como otros años, pero la realidad, que no entiende de sueños, ha dado un mazazo carente de optimismo. No obstante, siempre puede recurrirse al marisco congelado, que como no es obligatorio comérselo recién sacado del congelador, al final resulta casi como el otro y cuesta menos. Siempre que invito en casa y me da por poner gambones a la plancha como uno de los platos, el personal queda muy satisfecho y nunca niego que son congelados, eso sí, en alta mar.
Soy un disfrutón de la comida, siempre me ha gustado mucho comer mientras no fuesen alcachofas. Y como la televisión apenas la veo, no entiendo que pudiera haber casos en que por tener un LCD de cuarenta pulgadas ocupando todo un testero del salón de casa se renunciara a un buen plato de jamón y de queso. Seguro que casos como éste ocurrirán esta Nochebuena, seguro. Pero es que ver el partido de fútbol, el programa de cotilleos de por la mañana y conectar la consola de videojuegos en una televisión así no tiene precio, como en el anuncio de la Mastercard, que es otra tarjeta de crédito.















Información Bitacoras.com…
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Sinceramente te digo que hoy me ha alegrado ver que sigues investigando acerca de las compras navideñas. Pero ¿No te parece que va siendo hora de que avances y escribas sobre otro tema? Te has quedado anclado en el día 23 y estamos ya a 28. VAMOS, ÁNIMO!!!