Se reparten correctivos
Escrito por El Perfecto Idiota | Clasificado en Opinión | Escrito el 13-12-2009
Etiquetas: agitación, agresión, Berlusconi, El País, España, Hermann Tertsch, Wyoming
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Me sorprendo leyendo la prensa digital al enterarme de que a Silvio Berlusconi le han partido la cara. Las imágenes son impresionantes porque Berlusconi tiene el derecho legítimo de que no le partan la cara, y menos en público. Se está llegando a un punto peligroso con esto de ir arreando correctivos según los criterios morales del que reparte. Sin tocar, y mucho menos, sin pegar; usemos la palabra, por favor, seamos civilizados. Berlusconi es chulo, prepotente y putero, pero aún así, nadie tiene derecho a casi noquearlo, porque la carita maltrecha que se le queda es de poner los vellos de punta. Claro que a todos se nos quedaría si nos endiñan en plena cara. La sangre le chorreaba cara abajo mientras el público que asistía al mitin político se abalanzaba sobre el agresor para que no se fuera de rositas. La policía ya lo tiene detenido a la espera de que le caiga una buena.
Aquí, en esta España, camisa blanca de mi esperanza, a veces madre y siempre madrastra, se reparten las hostias y no se coge al agresor. Hace pocos días le propinaron una buena patada al periodista Hermann Tertsch por la espalda, señal de que el pateador era muy valiente, casi tan valiente como el fulano que alquiló su pierna karateka. El periodista se recupera en un hospital de dos costillas rotas y del encharcamiento de un pulmón. Seguro que la agresión no fue ni fortuita ni gratuita. Seguro que hay motivaciones tras el valiente acto democrático. Tertsch es un periodista desencantado, creo, con la izquierda de la que era seguidor. Como el hombre se mostraba ligeramente díscolo con las consignas del partido y su soporte mediático, fue fulminantemente echado del diario El País, donde escribía con asiduidad. Ejemplos de libre empresa, desde luego, tú no me gustas y te vas a la puta calle, así, verás, para qué darle más vueltas al asunto. Esto me parece perfecto. Otra cosa es que la motivación de la agresión pudiera derivarse de la forma de pensar libre del individuo. Esos son otros cantares. Si el pensamiento libre puede generar estas situaciones, entonces es que esta sociedad está enfermando de veras. Sólo escuchar a todo un Presidente del Gobierno cuchichear con su valedor del 11-M (Gabilondo para los lentos) entre títulos de crédito decir que lo que les convenía es que hubiera tensión en los días previos a las elecciones de marzo de 2008, es significativo de la agitación que proviene de la izquierda, uso este término porque a ellos les gusta. Son profesionales del lío y la tangana, en eso les sacan cincuenta cuerpos a los pagafantas de la derecha. Para colmo de pancartas pro zetapé contrarias hasta el hastío a mi querida Espe, tenemos el programa de porteras con el que tuve un encontronazo ayer por la noche, La Noria. Tienen un debate sobre la causa política en el que enfrentan a periodistas más o menos conservadores con periolistos prosoe. El debate lo introduce una tal Gloria Serra, que administra el suficiente veneno para que el gentío telespectador tome posiciones, siempre escoradas a la izquierda. Ayer tuve que sufrir a Enric Sopena opinando sobre las posibles motivaciones que pudieron inducir a la agresión a Hermann Tertsch. O sea, sí, volved a vuestros asientos, apuntando justificaciones para el alquiler de la patada. Es que no puedo verlos, no debo consumir telebasura porque me enervo. Sobre el perfecto soplagaitas sin gracia de Wyoming prefiero no extenderme porque sería demasiado honor para él que le dedicara más de dos líneas. Ese sí que es un payaso en toda regla.
Si sumamos los hechos italianos con los españoles, podríamos sospechar que a nuestro querido Presidente, el agitador del batido nacional, por el simple hecho de que haya personas que no pensemos como él, podamos atrevernos (perdón, me excluyo), puedan atreverse a propinarle un buen mascón en plena tez, con el riesgo de que si la cosa se da asimétrica puedan bajarle una ceja más que otra, a la par de que la boca quede desfigurada con un rictus cómico, como el joker de la baraja.

Como comprenderéis, aunque soy idiota, esta hipótesis del reparto de correctivos la descarto por completo. Haya paz y respeto, por favor. Mejor que no comiencen los palos políticos. No nos llevarán a nada bueno.





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