Copenhague 2009
Escrito por El Perfecto Idiota | Clasificado en Opinión | Escrito el 08-12-2009
Etiquetas: Al Gore, cambio climático, Copenhague, Cumbre del Clima, Pfizer
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Nunca he sido seguidor de la moda del cambio climático. Para mí es una teta más de la que cuelgan los profesionales del oportunismo. No sé qué criterio tenemos para establecer que se ha producido un cambio en el clima de este mundo que nos cobija, porque este planeta que pisamos tiene una historia muchísimo más longeva de lo que somos capaces de imaginar. ¿Quién es capaz de abarcar en su cerebro lo que son millones de años? Hablamos de los dinosaurios de hace millones de años como el que habla de que han pasado cinco minutos. Nuestra presencia en este globo es temporalmente ridícula comparada con su edad. Y es más, nuestra presencia suficientemente desarrollada como para tener datos que sustenten nuestras afirmaciones es todavía menor. Que ahora puede que haga más calor que antes es posible. ¿Cuándo es antes? ¿Qué datos tenemos? ¿Qué validez les damos? Exagerada, creo. Extrapolar datos estudiados durante pocos años al devenir de la Tierra me parece del todo fuera de lugar. Pero como los intereses económicos son grandes, el mundo se acaba pasado mañana si no damos a esto un cambio radical. La verdad es que es una postura que he defendido siempre desde que surgió la moda que comentamos. Nunca he sido partidario de adoptar posturas que la razón no sostuviera de una forma definitiva, quien me conozca lo sabrá. Aprieta la teta que los tontos han picado, se dirían hace años los inventores de la idea.
No hace muchos días salió a la palestra que un grupo de científicos ingleses dedicados a esto de ver si sudamos una gota más o menos, había falsificado datos en los que luego sustentaban sus afirmaciones de que estamos más cerca del más allá que del más acá. Las tablas fruto de la investigación parecían la evolución de la temperatura de un vaso de agua en el interior de un microondas de 1.000 vatios de potencia en una prueba de tres minutos de duración. La sangre casi estaría a punto de ebullirnos en las venas, que es lo que me pasa cuando intento hacerme a la idea, como con los millones de años, de lo que este asunto puede estar costándonos. No me gusta que me cobren impuestos, pero menos me gusta que se tiren a la fafocha, que es lo que decía mi hermana con dos años cuando quería decir basura. La verdad es que todos aquellos que van de gira mundial dando conferencias sobre los calores y sus efectos debieron de verle las orejas al gato con lo que débilmente se ha llamado Climagate, pero yo creo que incluso los medios de comunicación, puede que partícipes de la tarta, no hayan dado el bombo suficiente a la estafa de los científicos de turno.
Y la cosa es que los oportunistas son listos de cojones, porque profetizar sobre algo que ni ellos mismos van a tener tiempo de comprobar es la jugada perfecta si el caldo de cultivo ya se ha extendido entre la población acrítica y asustada por el fin de los tiempos, y esta población, o parte de ella, al menos, está dispuesta a ir pagando por escuchar conferencias apocalípticas a los que luego se sonríen al hacer caja. Y recoge los bártulos que nos vamos a otro escenario, Miguelín, que esto es una mina de oro. Al Gore se sigue dedicando a ir a lo ancho del mundo profetizando que el rayo celestial va a caer sobre nuestras cabezas en forma de fiebre de 48 grados, que es a lo que llegaremos como no pongamos remedio. Hace un par de años estuvo de visita por Canarias, de las tres conferencias que tenía en cartera se concretaron dos, cada una a la modesta cifra de 240.000 euros. Pecata minuta para lo que está por pasar, el fin del mundo, que es donde iban a ir los que por entonces conducían el Peugeot 205. Contigo, al fin del mundo. Ir en la corte que mueve Al Gore debe generar pingües beneficios.
Con todo y con eso, con el aprovechamiento de la moda tan evidente, ahora se reúnen en Copenhague para establecer unas normas mundiales que limiten el mal que le estamos haciendo al medio ambiente, sobre todo encaminadas a la limitación de las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, principal responsable del efecto invernadero que va a acabar con nosotros. Yo, de momento, no lo noto mucho, quizás alargo un poco la marga corta, pero sigo durmiendo tan bien como antes. No digo yo que disminuir las emisiones no sea buena cosa, desde luego, pero llevar al extremo que los apocalípticos profetizan me parece exagerado y sólo encaminado al suma y sigue. Pero me encuentro en la prensa digital de hoy una comparación muy ilustrativa de la doble moral de los que se reúnen en Dinamarca. Los ilustres pensadores llegarán en 140 aviones privados, harán uso de 1.200 limusinas y cinco (lo escribo con letras para que ocupen más) coches eléctricos. Sí, cinco cochecillos a batería. Todo un ejemplo de los teóricos de la caja registradora. Los menús que preparan los hoteles son todo un lujo, nada de estrecheces económicas propias de los tiempos que corren. Foie, vieiras y esculpido de caviar, que no sé lo que es porque una bolilla de caviar no da para mucho cincel, espero que al menos al esculpido no le sobre la ele.
Como ejemplo del oportunismo y la falta de rigor diremos que al casquete polar Ártico lo han sentenciado a muerte al menos seis veces, prediciendo el año de su desaparición en 2008, 2012, 2013, 2014, 2019 y 2060. El que ha dicho 2060 lo ha hecho con un poco más de vergüenza, porque al menos, si pretende no llegar a ese año, no hará el ridículo cuando los osos polares sigan viviendo tan fresquitos como siempre. Dicen que podrá atravesarse el polo en barcos normales, sin rompehielos ni nada. No obstante, no invierten sus jugosas ganancias en la naviera que planifique dichos rumbos. Sintomático de que no se lo creen ni ellos.
En fin, que los que ahora van a pasarse unos días de vacaciones a Copenhague a costa de los paganos de siempre, están con todas las esperanzas del mundo en arreglar el cotarro. Exactamente igual de ilusionados que dos tórtolos que conozco, que se han ido a pasar frío para no salir de la habitación del hotel mientras compran acciones de la farmacéutica Pfizer. Cuestión del clima, supongo.



Información Bitacoras.com…
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En estos temas preferiria hasta que fuesemos paranoicos, lo que me fastidia realmente es como unos se hacen cruzados de la causa (como es el caso del subnormal de Al Gore) y el otro bando pues a llevar la contraria.
Respecto a Al Gore, ese hombre merece un post entero, hace mucho ya dijo que habia inventado internet (el ego no tiene limites) y ahora se ha montado un circo con esto, cobrando un paston por presentacion y no permitiendo ni una sola pregunta fuera de la establecida. El ultimo chiste fue este…..
http://www.pideseloaalgore.org/
Pideselo Al Gore… Ya podia haberlo hecho toco cuando fue vicepresidente de EEUU.
Como bien dices, los profesionales del oportunismo…
Caídos los muros de Berlín y de la mayoría de los cerebros políticamente pensantes de occidente, la izquierda quedó con poca cosa donde asirse. ¿Qué inventamos ahora para combatir al liberalismo, tan carca? El cambio climático. Y si esto nos falla; azucemos las gónadas del Islam y emborronemos el mapa de las certezas políticas-que son pocas, la verdad- Pero sobre el asunto del Islam prometo ulteriores comentarios.
El islam es otra herramienta que se esta usando ahora para combatir al “imperialismo”/capitalismo, no me acuerdo donde, pero lei unas estadisticas de conversos al islam dentro de España y donde mas casos se daban era en el norte y en gentes que habian sido de la izquierda mas radical. Al caer muro se ve que se habian quedado sin bando con el luchar y ahora lo han encontrado convirtiendose a la morisma. Hay que ser rematadamente imbecil.