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Día de la Constitución

Escrito por El Perfecto Idiota | Clasificado en Opinión | Escrito el 06-12-2009

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La rueda imparable del calendario nos ha traído de nuevo un día en el que todos debemos felicitarnos. Los más mayores porque lucharon por llegar a un punto de encuentro en el que definir esa Carta Magna que establecía un espacio de libertad para el desarrollo de este país. Y los más jóvenes, los que nacimos a caballo entre el fin de la dictadura franquista y la aprobación de la Constitución, porque desde entonces disfrutamos de esa libertad que tantos años costó conseguir. Hoy había fiesta en el Congreso.

Actualmente, probablemente porque el paso del tiempo y la comodidad con la que vivimos hace que lo verdaderamente importante no se valore, la Constitución Española, como todos los españoles, sufre una crisis, si no económica, sí de identidad. Si la Constitución fuese un ser con vida, miraría a su alrededor y no saldría de su asombro al ver cómo, desde las más altas instancias, se intenta pasar por alto lo establecido e incluso, bordear sus líneas para establecer otras normativas de rango inferior opuestas a ella misma. Estaría flipando, colega, que es lo que decimos hoy día.

Tres temas de interés de los últimos días tienen un punto de análisis en relación a la Constitución. Enumeremos:

  •  Estatuto de Autonomía de Cataluña (y otros).
  •  Ley de Economía Sostenible.
  •  Ley de Violencia de Género.

 

Sin ánimo de ser exhaustivos (como diría una voz largada de la COPE), comentaré mi superflua opinión de idiota al respecto de todos.

Los Estatutos de Autonomía, que en algunos casos son semillas de una potencial independencia de España, se modifican de forma polémica por eso mismo, porque sus actuales modificadores ansían como nada en el mundo que, en el caso de Cataluña y Euskadi, sean países independientes. Si no hubiésemos dado el paso a ese inicio de desmembración de España contemplado en la Constitución que hoy celebramos, podríamos habernos ahorrado muchas de las tonterías que hoy oímos y mucho dinero, sobre todo mucho dinero, porque en este país hay dieciocho aparatos del Estado rodando, uno central y diecisiete autonómicos tan grandes como el padre, con toda la masa funcionarial que conllevan y sufragamos. Definitivamente nos habríamos ahorrado una pasta gansa. Pero no fue así como lo pensaron los llamados padres de la Constitución, así que asumamos esto como algo irremediable. Si se malentiende el sentido de las autonomías y lo consideramos como el trampolín hacia aspiraciones independentistas tenemos montado el circo que actualmente divierte España. Al margen de los programas de porteras que también acogen en su seno el interés de un alto porcentaje de la población. En el caso del Estatuto de Autonomía de Cataluña estamos ahora a la espera de si el Tribunal Constitucional considera que todo o parte del mismo inclumple los preceptos elementales fijados en la Constitución. El problema no son las palabras, que si nación o nacionalidades, el problema de fondo no es el vocabulario o la sintaxis, el meollo de la cuestión es que, en prosa o en verso, lo que persiguen los impulsores del texto es la independencia de una región que pertenece a España como la ñ de su nombre. Esto es lo que debe preocupar y esto es lo que persiguen políticos de otras autonomías más acomplejadas como Galicia, por decir una situada en el extremo noroccidental de la Península Ibérica. Y luego venimos el vagón de cola que, salvando a los extremeños dedicados al tocamiento del órgano, llenamos los andaluces. Nosotros no somos ni siquiera originales, copiamos para nuestro estatuto párrafos enteros del de Cataluña. Allí no lo apoyan los populares y aquí están de acuerdo con cada frase. Vaya tela, me he puesto una manga de la chaqueta de pana. Y cuando alguien se pare a sumar las pretensiones económicas aprobadas con los Estatutos se dará cuenta de que sumará peras con manzanas y que al final a lo que se llega es a una macedonia de frutas que no habrá huevos de pagar, simplemente porque lo que los diecisiete pedirán será mayor que lo que el Estado sea capaz de repartir. Pero sigue infatigable el camino de los Estatutos con un fin más o menos lejano: cargarse España. A bote pronto, podemos decir que el Estatuto de Cataluña persigue pasarse por el arco del triunfo el art. 2 de la Constitución Española. Y no entro por no extenderme más en la imposición de hecho del catalán hoy día, que vulnera el art. 3, y en la ausencia de la bandera española en edificios públicos junto a las autonómicas que vulnera el art. 4.

Enumeraba en el punto segundo la Ley de Economía Sostenible que proyecta nuestro querido Gobierno del despilfarro. Brevemente y por relacionar un asunto de los últimos días, tenemos el intento de limitar nuestra libertad como ciudadanos y el acceso a la libre información auspiciado por la ministra González Sinde. De entrada, porque nos quedamos en los comienzos de la Ley de Leyes, vulnera el art. 1 punto 1, o sea, que es tal el ánimo de vulnerar que se mete de lleno como un elefante en una cacharrería, así, de sopetón. Pero como se creen en el derecho de hacer cualquier cosa, se atreven con todos los palos. Además, como poder público que es el Gobierno, debe cumplir el art. 9 y velar porque la libertad de los ciudadanos sea efectiva. El problema viene inmediatamente cuando la libertad debe entenderse como ellos quieran imponerla. Y paseando por el art. 18 nos damos cuenta de que se salta los cuatro puntos que lo componen, todos relativos a la intimidad personal, la inviolabilidad del domicilio, el secreto de las comunicaciones y la limitación del uso de la informática en aras de preservar los derechos de los ciudadanos. Echadle un ojillo también al art. 20 y veréis que el caballo sigue saltando obstáculos, sobre todo el 20.5. El viernes salía a la palestra tras el consejo de Ministros nuestra adorada Vice Primera para decir que nadie había contradicho a la titular de Cultura y que el Gobierno es una piña de Costa Rica. Lo que se traduce en que quienes queréis pedir, o ya lo habéis hecho, la dimisión de González Sinde, tenéis la autoridad moral de pedirla para todos los miembros de la piña del Caribe, por contrarios a la Constitución.

Siempre hay vueltas que dar a las cosas y giros lingüísticos para hacer ver que lo que se hace cumple con todas las leyes del mundo mundial. Los políticos están con las vistas puestas en el corto plazo, que significa que su caña de pescar tiene el sedal corto aunque las mangas que visten sean más anchas que las de San Bruno. ¿Pilláis el concepto? Que si se dedican a enriquecerse en cuatro años, les da para olvidarse el resto. Pensión vitalicia y de puente a puente y tiro porque me lleva la corriente, y al resto que nos den azúcar de caña y deuda que pagar.

Y como tercer punto teníamos la Ley de Violencia de Género. Hoy he estado comentando el particular con una mujer de leyes, joven pero seguramente con muchos más conocimientos que los que ahora copan de canas los órganos directores del gremio de la Justicia. Comparaba la ley con el comunismo, en el sentido de que como idea teórica es perfecta si no tenemos en cuenta un aspecto fundamental y de difícil arreglo: la ley está pensada para aplicar entre humanos, no entre ángeles asexuados inocentes como blancas palomas mensajeras. El simple hecho de que la ley es un instrumento para humanos hace que su excelsa teoría se caiga como un castillo de naipes. Además, como fruto de esa ley se produce un asalto a mano armada al art. 14 de la Constitución, puesto que se establece una diferencia entre hombres y mujeres ante la Ley, ya que el hombre es automáticamente detenido si una mujer, con razón o sin ella, lo acusa de haber cometido cualquier tipo de agresión. No sólo se comete una desigualdad, sino que sitúa a la mujer en una posición de poder frente al hombre. Y como la aplicación hemos dicho que es entre humanos, y el humano sufre de picaresca y más si ha nacido en este país, esta situación de poder de la mujer es usada por muchas de ellas, y digo muchas porque tengo razones para decirlo, como arma a su favor en procesos de divorcio, porque en ese proceso no tienes enfrente a un hombre, tienes a un perro enemigo. Así son las cosas. Se viola el art. 24 de la Constitución porque se anula el principio de presunción de inocencia, puesto que la policía tiene obligación inmediata de detener a cualquier hombre acusado de los delitos recogidos en la ley. Y con esto no quiero que no se luche contra esa realidad de la violencia entre hombres y mujeres, todo lo contrario, quisiera que hubiese una ley eficaz y que respetara los principios de igualdad. A la banda, con b, que nos gobierna habría que recordarle que el fin no justifica los medios, y que las leyes deben hacerse pensando en el bien común de hombres y de mujeres en estadios de igualdad, esa igualdad de género que tanto les gusta y que intentan imponer con esas reglas de lenguaje no sexista tan ridículas e innecesarias.

Acabo de escuchar a una de las únicas voces medio sensatas que considero entre los políticos de primera fila en el PSOE, José Bono, abogando por una modificación de la Constitución encaminada a la modificación de la Ley Electoral de forma de que sea más cercana al ciudadano que vota, entiendo que encaminada a las listas abiertas y no a las listas cerradas que tenemos actualmente. En fin, en este sentido bienvenida sea la propuesta.

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Comentarios (2)

Información Bitacoras.com…

Valora en Bitacoras.com: La rueda imparable del calendario nos ha traído de nuevo un día en el que todos debemos felicitarnos. Los más mayores porque lucharon por llegar a un punto de encuentro en el que definir esa Carta Magna que establecía un espa…..

Últimamente parezco algo más monotemático que nuestro amigo el idiota, pero en este mismo instante, figuras reputadas de nuestro país en el tema de internet están reunidos con Gaspar Llamazares debatiendo acerca de la “Ley de la patada en el router” o más conocida “ley de la economía sostenible”.

Entre los muchos objetivos aparentes en la comunicación que se ha hecho de este episodio, uno de los que a mi parecer han primado, ha sido el querer hacer un batido de distintos conceptos que nada tienen que ver entre sí. Por una parte está el pagar a los creadores de las obras (Que generaría un ámplio debate acerca de como hacerlo de manera justa, pues no conozco a ningún cocinero o zapatero que cobre durante años por el mismo plato o zapato una y otra vez…), que desde luego merecen el jornal por su trabajo.

Por otra muy distinta está la increíble pretensión de aquellos que han sido nombrados garantes de nuestras libertades por nosotros (mi hermano suele repetir la frase de que los pueblos tienen a los gobernantes que se merecen…) de querer saltarse el estado de derecho, la división de los poderes y pretender ser al mismo tiempo legisladores, ejecutores y jueces. Eso es sencillamente inadmisible. Va encontra de cualquier principio de nuestra democracia y resulta sarcástico que quien lo proponga sea el mismo gobierno. Chirría tanto que a algunos tendría que costarles dormir por el ruido para siempre…

Otra cosa es el debate ideológico de a quién pertenecen las ideas… Tema que sencillamente no me interesa.

Yo quiero vivir en un país en el que si me censuran el acceso a la información (o quien me garantiza que el órgano administrativo en cuestión no va a decidir que ”El mundo. es” vulnera no se qué derecho de autor de algún hijo de poeta) sea un Juez, basado en las leyes, y sólo si he cometido un delito; no opiniones de un comité, que vulneran mi presunción de inocencia, y deciden por mí que debo ver, leer, o escuchar y que no, basado en los intereses de unos pocos, y que desde luego, y de manera cada vez más clara, nada tienen que ver con la cultura.

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