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Presunta culpabilidad

Escrito por El Perfecto Idiota | Clasificado en Opinión | Escrito el 01-12-2009

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Diego Pastrana ViecoNunca un juego en un columpio generó semejante desastre. La caída fortuita de una niña que se balanceaba en él y la negligencia médica que, en primera instancia resta importancia a los daños sufridos, y que con posterioridad, seguramente acuciada por el temor inculcado en los profesionales por la Ley de Violencia de Género, da al traste con ese viejo principio de la presunta inocencia del sospechoso.

Padres alarmados por los efectos que había provocado la caída de la pequeña que acuden por dos veces a un centro sanitario para su evaluación. El diagnóstico facultativo a la segunda es claro: la niña ha sido maltratada y violada, además de quemada. La maquinaria se pone en marcha y se detiene al novio de la madre de la niña, acusado de todo lo anterior. Y los medios de comunicación, ávidos de publicar cualquier cosa que venda, tomando nota a toda prisa para lanzar el titular del día siguiente. En este tipo de casos existen protocolos de actuación para preservar la identidad de los implicados hasta que la investigación policial sea concluyente. El protocolo salta por los aires y la filtración de que este pobre padre -afirmo el sustantivo sin dudarlo- es responsable de la muerte de esa niña a la que llevaba al colegio casi a diario. Los titulares escritos y hablados son una bomba más de los medios, que deseosos del morbo y de la mierda, sentencian a muerte al acusado. La fuerza de los medios de comunicación es de tal magnitud, y su implantación en todos los canales de información tan importante, que cualquier noticia, y más de esta trascendencia, llega a la población en cuestión de segundos. Precisamente por esa inmediatez con la que la noticia llega al receptor, esos medios de comunicación debían ser muchísimo más prudentes, ya que el efecto de sus afirmaciones puede tener gravísimas consecuencias. Pero este ejercicio de prudencia que deben practicar los medios de comunicación también debe ser puesto en práctica por la clase política, que en la persona de Inés Rojas, Consejera de Bienestar Social del Gobierno de Canarias, lamentó tras el fallecimiento de la pequeña la “tristísima y durísima muerte” (como todas las de niños, por cierto) e invitó a reflexionar sobre lo ocurrido para tener que “estar  lamentando una atrocidad como ésta”. De la misma forma, la vicepresidenta de la Cámara Canaria, Cristina Tavío, afirmó que esta niña ya no tendrá derecho a la libertad y a la vida. Desgraciadamente su muerte la priva de su vida y de muchas otras cosas. Pero nadie le robó su libertad ni le impidió ningún derecho. La muerte llama a nuestra puerta y se lo lleva todo, incluso a nosotros mismos como viajeros de excepción, puesto que el viaje sólo se hace una vez y no tiene billete de vuelta.

Inés Rojas Cristina Tavío

Cuando la autopsia de la niña se ha concluido y se ha afirmado que el examen corroboraba cada una de las afirmaciones primeras de los padres, se ha puesto en libertad sin cargos a la persona crucificada por los medios y acusada de homicidio. Esos medios de comunicación imprudentes entonan el mea culpa, pero el daño causado por las acusaciones publicadas ya no tiene remedio. En un país más serio, como puede ser Estados Unidos, la revancha del acusado y el asesoramiento de un buen letrado harían que a los medios de comunicación que se hicieron eco de la filtración y la convirtieron en noticia les sacaran hasta la mierda de las tripas, por bocazas e irresponsables. Pero aquí no ocurrirá así, seguro.

La pregunta se cae por su propio peso: ¿Por qué la sociedad demanda culpar rápidamente a alguien de cualquier hecho que suceda? La respuesta deberían darla sociólogos o psicólogos, supongo, aunque a lo mejor nos la dan en el programa de porteras de por la mañana, que se habrán pasado ya al bando de los buenos.

Ojalá me equivoque, ojalá porque sería una gran lección para todos que me equivocara, pero no dudo que en un plazo medio de tiempo tendremos al desafortunado protagonista de esta historia sentado delante de cinco periodistas amarillos haciendo caja y desembuchando sentimientos y basura. Ojalá me equivoque, por Dios, ojalá me equivoque.

Comentarios (2)

Información Bitacoras.com…

Valora en Bitacoras.com: Nunca un juego en un columpió generó semejante desastre. La caída fortuita de una niña que se balanceaba en él y la negligencia médica que, en primera instancia resta importancia a los daños sufridos, y que con posterioridad,…..

Ya lo dijo áquel: Los médicos; los fallos, los “entierran”. Y si a eso sumamos la “culpabilidad preventiva” que padecemos los varones españoles gracias a memas ilustres, hijas de Alcalá de los Gazules (Restaurante Pizarro, linda coleta, la del cocinero) todo unido para rematar; a la prensa canallesca, pues tenemos lo que ha pasado.

Recuerden a Loly Vázquez y nuestra menemérita.

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