Las bodas
Escrito por El Perfecto Idiota | Clasificado en Opinión | Escrito el 20-11-2009
Etiquetas: Abdu Willy, Alakrana, Chacón, piratas, Somalia
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Lo malo de que una panda de delincuentes se haga con un barco de bandera española es que acabamos pagando, por supuesto, los de siempre. Pagamos en efectivo y en especie, porque después de cuarenta y siete días de secuestro y de haberles alegrado la economía a esa partida de muertos de hambre, es que se nos queda una cara de gilipollas que podría catalogarse de nueva especie. Gilipanfi españolensis deberían llamarnos a los españoles que sufrimos el talante del presidente por accidente y de la cuadrilla de indocumentados que nos gobierna. Para acabar soltando la pasta, que es lo que iba a ocurrir asumida la falta de garra de nuestros aficionados gobernantes, se afloja la mosca al principio y, a lo mejor, les hubiéramos ahorrado a las familias de los tripulantes de la nave cuarenta y cinco días con sus cuarenta y cinco noches de intranquilidad y zozobra. A mí la verdad es que esto del secuestro podemos decir que me ha afectado más bien poco. Lo siento. Dice el Ministro de Justicia, Fernando Caamaño para más señas, que España “como país” no ha pagado por el rescate del navío Alakrana. Y es cierto con una rotundidad que asusta, porque España ha pagado por el rescate del barco y su tripulación “como comunidad de gilipanfis españolensis”, o sea, como país de pánfilos gilipollas dirigido por una panda de aprovechados de pacotilla. No sé a quién van a engañar con el cuento que se traen.

En todo este circo que se ha montado con el secuestro, se nos dijo que habían bajado a tierra a varios tripulantes para darles matarile, en una supuesta estrategia de los bandidos para presionar a nuestras autoridades incompetentes para que soltaran a la pareja pirata que nos trajimos como souvenir. La Ministra de Defensa, a la postre Karma Chacón, incluso sabía las coordenadas del punto geográfico donde se encontraban los españoles bajados a tierra, y también sabía que se encontraban bien, mejor imposible en manos de unos negrazos acostumbrados a saldar las disputas a machetazos. El CNI, Centro Nacional de Inteligencia, creo que fue el encargado de investigar y proporcionar las coordenadas del zulo a la ministra. Cuando la fiesta ha terminado, ya nos hemos enterado por boca de los interesados de que nadie puso el pie en tierra. Así que vamos a rebautizar al CNI como el Centro Nacional de Idiotas, lo va a dirigir doña Karma y yo voy a mandar mi currículo por si quieren un idiota perfecto en la plantilla.

Lo más cachondo de los negritos del África tropical es que después de hacerse con un botín de casi cuatrocientos millones de pelas, van los insensatos y deciden casarse. O sea, que han celebrado los desposorios y nosotros les hemos sufragado la celebración. Y ni siquiera han tenido el detalle de invitarnos. Cuentan las crónicas que la fiesta de bodas está siendo pelín particular, parece ser que entre marido y mujer se entremeten las putas y la droga, que entre tanto despilfarro han subido de precio como la espuma, caprichos de la oferta y la demanda. Y para remate del sainete, el descartado pirata menor de edad, Abdu Willy, ha dicho a través de su abogado que quiere casarse en España pero que no tiene novia, que a él le ha llegado muy profundo al corazón la vicepresidenta primera y que va a hablar con los padres de la criatura para pedirla en matrimonio.

Todo esto es mucho más serio que la ligereza con la que escribo. Se trataba de personas en peligro en manos de delincuentes. No quisiera yo verme en la tesitura de tener que decidir qué hacer, porque soy de índice fácil. Si teníamos una flotilla en la zona en misiones de protección y vigilancia habría dado orden de aniquilar a los abordadores a las primeras de cambio. Porque yo no voy por la vida haciendo la paz y no la guerra con una cinta en la frente. Porque, primero, no me gusta hacer el ridículo, y segundo, soy mucho más resolutivo.
Y por último, ¿a qué precio se va a poner el atún rojo en los mercados, si tenemos que pagar la vigilancia privada, al ejército en misiones extra y las bodas de los piratas que vuelvan a asaltarnos?
Que no le quepa duda a nadie de que éste no será el último barco español al que le metan mano, por una razón muy sencilla, sale rentable.













