Ataques en escena
Escrito por El Perfecto Idiota | Clasificado en Opinión | Escrito el 20-11-2009
Etiquetas: Arts Council, epilepsia, Jade Goody, Reino Unido, Rita Marcalo
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Tener devaneos con la muerte siempre me ha parecido muy atrevido y de muy mal gusto, porque nuestra relación con la muerte debe ser única y corta, cuanto más corta mejor. La experiencia de la muerte ha dado para escribir ríos de tinta que nos acercan a las vivencias que algunos que han estado por allí con billete de vuelta han descrito. Pero esto es una cosa y lo que se ha puesto de moda en la Gran Bretaña es otra y muy distinta.
No hace mucho que una enferma terminal de cáncer, que se dio a conocer en un programa de Big Brother (el equivalente a nuestro Gran Hermano), vendió su agonía final a un canal de televisión con el objetivo de dejar una buena herencia a los hijos que dejaba. La verdad es que siendo una práctica que considero abominable, resultó una jugada perfecta, puesto que los huérfanos se han hecho con unos cuantos miles de libras a costa de vender la muerte de su madre, que, por otro lado, era inevitable.

Ahora no se trata de vender muerte tan de cerca, lo cual no quiere decir que ésta no pueda llegar sin llamar a la puerta, de improviso y en directo. El Arts Council, que es la agencia de promoción de las artes en el Reino Unido a través del manejo de fondos públicos (dato importante), ha pagado 15.500 euros a una bailarina que padece epilepsia para que sufra un ataque de su enfermedad en plena escena. Para conseguir el ataquito van a establecer las condiciones idóneas para ello, o sea, las condiciones menos idóneas para un enfermo de este tipo. Durante veinticuatro horas van a someter a la artista al ayuno, al consumo de alcohol y tabaco, a pastillitas estimulantes de la actividad cerebral y a una estufa industrial que va a elevar la temperatura de su cuerpo unos cuantos grados. Con todo este preámbulo y con un juego de luces estroboscópicas controladas con programas informáticos adecuados se espera conseguir la macabra hazaña. El espectáculo de arte inglés va a tener lugar en un teatro de Bradford. A los asistentes les van a repartir palomitas gratis para que se entretengan mientras llega o no llega la convulsión, que se entiende que es para lo que han ido, puesto que estaban avisados de antemano de lo que iban a ver. Cuando el hecho ocurra, la escena se centrará exclusivamente en la epiléptica para grabar hasta el último detalle, que espero que no sea la ida al otro barrio.

Se ha calificado el evento como un “estudio de los interfaces físicos entre la danza, el movimiento y la epilepsia”. Muy atractivo, desde luego. Ya no sé qué queda para llamar la atención. Propongo la idea de mantener a un león de cuatrocientos kilos durante una semana a dieta de aire y dejar a un individuo al que hayan pagado una buena suma dentro de la jaula para ver cómo lo despedaza y se lo zampa. Sería un espectáculo de los interfaces físicos entre el hambre, la fiera y un tonto de capirote.
Creí que en España la telebasura estaba en los primeros puestos de la cutrez, pero veo que en algunos sitios nos adelantan por la derecha con espectáculos de bastante peor gusto. La libra es la libra, que diría un catalán emigrante.
Ojalá se queden sin público, aunque los primeros en entrar seguro que serán los cámaras de las televisiones que querrán coger los mejores sitios para emitir con cinco minutos de retraso el ataque en escena. Vaya tela de traje inglés.














Aún recuerdo el impacto que me produjo “El Show de Thruman”, y lo terrible que me parecía que el entretenimiento de las personas pasara por ver vida en directo… vidas ajenas, por supuesto. A dia de hoy, el “espectáculo” televisivo (con perdon para la palabra espectaculo), es a un tiempo triste, nauseabundo, y en verdad avergonzante. Me recuerda a “La historia interminable” de Michel Ende, con aquella “Nada” avanzando inexorable, pero en este caso, en nuestros cerebros, y en formato TFT 32″ 16:9 panorámico.