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Mi amigo Dimitri

Escrito por El Perfecto Idiota | Clasificado en Inclasificables | Escrito el 18-11-2009

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La apertura de fronteras, el mundo global, el abaratamiento de los costes de viajar han hecho posible que haya conocido a personas de muy diversos lugares del mundo. En mi primera juventud nunca pude imaginar que, con tanta facilidad, mi relación con gente de tantos países hubiera sido posible. No lo imaginé porque, entre otras cosas, nunca tuve la intención de tenerla. Nunca me interesó la gente de otros países salvo los hindúes, que son los apaches de la India. Teníamos una familia vecina que eran oriundos de Mumbai (que es el Bombay de toda la vida) dedicados a la importación en España de una marca de ginebra. Siempre fui un chico apocado, pelín tímido y de pocas palabras. En resumidas cuentas, un tonto de manual. Ahora, por aquello de hiperbolizar mi condición me he hecho llamar El Perfecto Idiota, pero la cosa, como antaño, sigue dura, o sea, que no doy más, que para todo tengo que preguntar, que siempre necesito consejo, que yo solito no sé hacer ni la o con un canuto, y mira que me dicen que hacer eso es muy fácil. Es que no sé cómo colocar el canuto, que si para arriba, que si horizontal, que si me lo fumo, que si me caigo encima y tengo que ir al médico, en fin, que no tengo arreglo…

Hace unas semanas, no sé si tres o cinco, puede que cuatro, se me planteó un serio dilema de gran trascendencia. Algo importante, vamos, un asunto para tratar con seriedad y con cabeza, que es justamente lo que yo no tengo. Bueno, cabeza tengo y bien gorda, pero bastante mal amueblada. Venía contando de mi necesidad de consejo, y en un caso como éste no me atrevería solo ni a dar un paso. Como amigos tiene uno de muchos tipos, tengo la suerte de tener uno con gran razón y talento, me decidí a recurrir a él para que me iluminara el camino que debía tomar ante semejante disquisición. Mi amigo viene de tierras esteparias allende los Urales, de plena Siberia Occidental, el duro clima ha forjado en él una personalidad asombrosa, es de esas personas que merece la pena conocer, respetar y escuchar. No pretendo trasladaros la honda preocupación que me embargó durante días, por lo que no entraré en detalles del dilema que la vida puso delante de mí. Quedaos sólo con la idea de la gravedad de las consecuencias que mi decisión podía originar.

Mi amigo se llama Dimitri Acikov, ruso, veintisiete años. Cuando Dimitri habla adopta una postura mágica. Sus palabras son el remedio de mis males. Siempre se lo digo. Dimitri está convencido ya de que sus consejos son como una medicina, a veces, así mismo los llama. El otro día tuve la suerte y la sorpresa al mismo tiempo de verlo por televisión en una entrevista que le han hecho. Os pongo el enlace para que podáis verla. No dejéis de hacerlo porque mis amigos quiero que sean los vuestros. Si necesitáis alguna vez recurrir a sabias palabras, no dudéis en buscar a Dimitri.

http://www.youtube.com/watch?v=_YcCJK3coxk

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