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Libertad de horarios

Escrito por El Perfecto Idiota | Clasificado en Opinión | Escrito el 17-11-2009

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Leo esta mañana en los titulares de la prensa local que el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, afirmaba en una conferencia dada ayer en un céntrico hotel de la capital que es partidario de que los comercios abran todos los días del año. Que en el mundo en que vivimos todavía tenga que estar en discusión la libertad del comerciante para abrir su negocio me parece de lo más atrasado. Bastantes requisitos exige la ley para poner en marcha un negocio como para que esa ley observada desde otro punto de vista limite las posibilidades que el comerciante puede obtener de la inversión que ha hecho. Ni que decir tiene que si un negocio es rentable lo normal es que crezca, y que en ese crecimiento se debe llevar aparejado el aumento de la plantilla que lo hace posible. Más aún en el caso de la ampliación del horario, puesto que si las puertas permanecen abiertas sin descanso, el humano, el currito fatigado sí que tiene que descansar y limitar el tiempo en que trabaja. A más tiempo, más turnos, o sea, más personas.

Málaga es una ciudad turística que está abriendo sus puertas cada vez más a viajeros que ahora llegan por mar, y que tras salir del recinto portuario lo primero que hacen es poner el pie en el centro histórico de esta ciudad. Una ciudad con vida es una ciudad con movimiento económico, con personas paseando, con actividades culturales todos los días del año. Una ciudad viva es una ciudad capaz de trasmitir ese latido deseoso de ser hospitalario con el que llega, como siempre aquí se ha sido y como es lema de nuestra bandera. Que se debata todavía la libertad de horarios es absolutamente desolador. Es de catetos, que es lo que somos. Si la tienda de ultramarinos de calle Granada quiere permanecer abierta de nueve de la mañana a once de la noche, ¿por qué no va a poder hacerlo? No se trata de que se traduzca la libertad de horarios en la obligatoriedad de horarios. El asunto es dibujar un escenario de libertad donde el comerciante pueda moverse a su gusto: si quiere abrir, que abra, y si no quiere abrir, que no lo haga; si quiere abrir tres horas que lo haga, y si lo quiere durante catorce, bendito sea. Se trata de libertad. El movimiento económico, la riqueza, la prosperidad, los generan las personas, las empresas, esos pequeños negocios tradicionales que se ven tan amenazados por las grandes superficies comerciales, tan de moda. El Estado, traducido en este caso en los ayuntamientos, no es más que un consumidor de recursos que no genera nada. La libertad y el dinero en manos de los empresarios es lo que mejor y más produce, sin duda alguna. Los comercios tradicionales que nombraba, atenazados por los grandes centros comerciales, deben fabricarse su centro comercial de la mejor manera que tienen, aprovechando las calles de la ciudad, el aire libre, las personas, y ser un todo en defensa de ese ocio sano del paseo, de la compra y del disfrute de un buen café en una terraza de calle Larios.

Leo con sorpresa en los comentarios de la noticia posturas irracionales que echan en cara al alcalde esa libertad, esgrimiendo los patéticos argumentos de que sea él y su familia quienes vayan a trabajar a esos negocios que pretenden abrir todos los días del año. En esta ciudad, en esta Andalucía de la cola del paro, en este país, ¿la gente quiere trabajar? ¿Tiene la aspiración de hacer algo productivo? ¿No se entiende que ampliar horarios implica ampliar puestos de trabajo? ¿Qué se cuece en esas cabezas apesebradas y saturadas de pienso? Mi apoyo a la libertad del ciudadano, que obligado a cumplir con la sociedad en la que vive con respeto e impuestos indecentes, sabe perfectamente lo que le genera más beneficio.

Comentarios (4)

Mi querido idiota:

¡Cuánto entusiasmo en tus palabras! ¡Qué ciega fe en la capacidad emprendedora de los sedicentes “creadores de riqueza”! ¡Cuanto liberalismo – del bueno- malgastado, en cien tenderos paticortos! Tus sensatas reflexiones son dignas tributarias de otro tipo de empresario que, desgraciadamente – y sé bien lo que digo- es rara avis en esta Malaca de hogaño.

No puedo estar más de acuerdo. En mi agitada vida profesional he tenido la suerte de conducir mi propio negocio cara al público con las dificultades que nos pone la legislación para desarrollar nuestra actividad. Es hora de que seamos prácticos.

completamente de acuerdo! los cruceristas necesitan tiendas abiertas donde gastar dinero y así ayudar a la economía maltrecha de este país, que al parecer está a la cola del mundo desarrollado. Y para que la economía mejore lo que hay que hacer es trabajar, en condiciones, claro, dignamente, con todos los derechos del mundo, pero trabajar!!! Si todos lo tuvieramos claro otro gallo cantaría.
Saludos.
PD. creo que ya soy FAN

Mi querido P.I.:Totalmente de acuerdo con tus comentarios al respecto. No solamente debe de existir sino que es absurdo el tratarlo, el debartirlo y la pérdida de tiempo que el Ayto. está dedicando a ello.
La libertad de horarios en los comercios de nuestra querida Málaga se impone por su propio peso.
Málaga sigue siendo una ciudad fenicia y hay que ayudar a todos los que tienen inquietudes en abrir algo al público para dar un servicio y no machacarlo con disposiciones absurdas.
¡Ánimo P.I.! Vas por buen camino y si algún día te decides a montar aquel tenderete que decías de tortillas de diferentes gustos, avísame.. sería un 24 h. y nuestro querido Sr. de las Torres nos freiría a impuestos, pero nosotros más huevos rompereríamos.
Un abrazo.

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