El Rey del Pollo Frito
Escrito por El Perfecto Idiota | Clasificado en Opinión | Escrito el 14-11-2009
Etiquetas: El Jueves, Google, Ramoncín, SGAE, YouTube
0
Cuando se es rarito y se tiene contratado a un ejército para que vaya poniendo denuncias a diestro y siniestro puede ocurrir lo que le ha ocurrido a Ramoncín, más conocido en los ambientes de la movida como el Rey del Pollo Frito.

Todos habréis leído que dieron al traste hace unos días con el canal que la revista El Jueves tenía en YouTube. Los satíricos periodistas habían publicado un par de vídeos donde, según admite Ramoncín en su alegato de disculpa previo a la reapertura del sitio, no se dice nada malo del cantante. Cuando se actúa de forma profiláctica en todos los casos, que es el servicio que el polifacético Ramoncín tiene contratado con AJA, Asesoría Jurídica de las Artes, pasa lo que pasa, que hay que echar el culo atrás y donde dije digo, digo Diego. No se puede ir por la vida distribuyendo denuncias a granel, porque de esa forma los de AJA facturan de lo lindo, pero el contratante de los servicios, además de malgastar su dinero, queda como la chata.
Otro que destila formas es YouTube, pista de este circo. Ante una simple amenaza en forma de denuncia de manos de los asesores juristas de Ramoncín, que como ya se ha dicho, emiten más denuncias que deuda nuestro Gobierno, van y cierran de forma unilateral el canal de su sitio de contenidos gráficos. No transmite seriedad el portal del gigante Google, que parece que sólo está pendiente de acrecentar sus beneficios dando estos golpes de efecto.
Tienen mucho poder estas asociaciones del dedo en la ceja, creo que ya casi nadie descarga música de internet, eso de bueno han conseguido, acabar con las descargas piratas y con el top manta. Y si estas afirmaciones irónicas no van a ocurrir nunca, lo que sí que pasa cada vez que compramos un ordenador, un mp3, un dividí, un cedé para guardar el fruto de nuestro trabajo o las fotos de la hija de la vecina, es que éstos que se agrupan en la denominada SGAE nos aligeran los bolsillos en forma de impuesto revolucionario. Navajazo que tiene el plácet de quien gobierna para contentar a quienes le apoyan por defecto. De esto es muy responsable Ramón Julio, que trabajó en la dirección de la SGAE para buscarse una buena jubilación.

Ramoncín, me caías bien cuando te escuchaba en Moros y Cristianos y ahora me pareces un poco capullo. ¿No sería mejor tomarse la vida con un poquito más de tranquilidad y alegría?




